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Las denuncias de machismo son más frecuentes
entre las mujeres jóvenes de clase social
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MADRID.- Las actitudes
sexistas perjudican la salud de aquellas
mujeres que las padecen, según un estudio
presentado en el encuentro sobre salud de la
mujer celebrado en Madrid por la Real
Academia Nacional de Medicina (RANM).
Bajo el título 'El sexismo percibido como un
determinante de salud en España', este
trabajo analiza un total de 10.927 mujeres
con edades entre los 20 y los 64 años. Sus
conclusiones serán publicadas en la revista
estadounidense
Journal of Women’s
Health.
Según sus resultados,
aquellas españolas que sufrieron más
discriminación por razón de su sexo (sexismo)
obtuvieron peores indicadores en lo
referente a la percepción de su salud,
bienestar mental, tabaquismo e incidencia de
lesiones físicas, bien por accidentes o por
maltrato.
Tal y como explica la
autora principal, Carme Borrel, "confirmamos
que aquellas mujeres que sufrían más sexismo
eran también las que declaraban peor salud.
Fue más común entre mujeres jóvenes,
separadas o divorciadas y también,
entre inmigrantes procedentes de países poco
desarrollados", resaltando que, las
discriminadas, presentaron "más del doble"
de problemas mentales que el resto y más
necesidades sanitarias no cubiertas.
A su juicio, "la
sensación de sentirse discriminada en estas
mujeres genera estrés y nerviosismo, que el
cuerpo asume como un problema físico y acaba
incorporando en forma de enfermedades, lo
que genera peor salud mental, como ocurre en
otros casos, cuando alguien se
siente discriminado por razones
religiosas, de clase o raza, un problema
este último muy descrito en Estados Unidos".
Según la profesora María
del Carmen Maroto, catedrática de
Microbiología y Parasitología de la
Universidad de Granada, "este proceso se
llama somatización y
consiste en trasladar los aspectos negativos
psicológicos al plano físico,
convirtiéndolos en enfermedades del propio
cuerpo, como cansancio, cefaleas, sensación
de malestar y depresión general o problemas
digestivos. "La persona se siente mal, pero
sin patología específica detrás".
La investigación afirma
también que el 53% de los casos de
machismo sucedieron en el lugar de trabajo,
sobre todo porque suelen cobrar sueldos más
bajos que los hombres por el mismo trabajo,
tienen menos poder y deben encargarse de
tareas que se le asignan sólo en función de
su sexo.
Sin embargo, el 80% de
las lesiones a inmigrantes tuvieron lugar en
el hogar. Carme Borrel hizo hincapié en que
entre las mujeres inmigrantes, sólo
cuatro de cada 10 perciben las
consecuencias del machismo en sus vidas, a
pesar de que, por ejemplo, ocho de cada 10
sufren malos tratos en el hogar.
Menos sexismo del
esperado
En su intervención, los
autores del trabajo aseguraron que la
prevalencia de sexismo manifestada es
más baja de lo esperable
(3,4%), "algo que debe entenderse en el
contexto de la realidad social de España",
que como otros países del sur de Europa
lleva cierto retraso en este sentido.
De hecho, las
denuncias de machismo son más frecuentes
entre las mujeres jóvenes de clase social
avanzada, pues son ellas quienes
experimentan la frustración de no alcanzar
sus expectativas laborales debido al llamado
"techo de cristal", subrayaron.
Para la profesora Borrel,
la escasa percepción del machismo que
muestran las mujeres del estudio se debe a
que, en sociedades como la española, la
portuguesa o la griega, que son
"patriarcales" y han pasado recientemente
por una dictadura, "el machismo está
legitimado, se ve como normal y se
declara poco". "No reconocen el machismo
porque no lo sufran, sino porque lo tienen
interiorizado", aseveró.
Asimismo, la
investigación revela que un 40% de las
inmigrantes que recibe malos tratos no
perciben actitudes machistas. Por ello,
reclama incluir las perspectivas de clase
social y origen en los estudios de salud
relacionada con el machismo. |